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Prensa
Domingo 13/06/2010
EL HUMO PROPIO, Y EL DEL VECINO
El 31 de mayo de cada año la OMS (Organización Mundial de la Salud) celebra el Día Mundial sin Tabaco, con el objetivo de señalar los riesgos que implica el consumo para la salud, a la vez de fomentar políticas eficaces de reducción. El tabaquismo es hoy la segunda causa mundial de muerte, detrás de la hipertensión, y provoca la muerte de uno de cada diez adultos. El tema de este año fue el género y el tabaco, para alertar sobre la mercadotecnia dirigida a las mujeres y las niñas. La diputada del PRO, Paula María Bertol, autora de la Ley de Control de Tabaco de la Ciudad de Buenos Aires, alentó a las organizaciones de la Sociedad Civil a continuar con su arduo trabajo.
afirmó: “Conmemorar este día nos recuerda todo lo que queda por hacer para lograr una nueva generación de jóvenes no fumadores. Aliento a organizaciones como la Unión Antitabáquica Argentina (UATA), Lalcec, Aliar, Sin Pucho y muchas otras, que luchan día a día desinteresadamente para concientizar sobre los daños del cigarrillo”.
Recientemente, el gobierno porteño presentó un proyecto junto con la Fundación Unión Internacional contra la Tuberculosis y Enfermedades Respiratorias para que en los espacios cerrados con acceso al público no haya más sitios habilitados para fumadores, como bares y restaurantes. Coautor del proyecto, el diputado Helio Rebot sostiene que la Ciudad debe ser cien por ciento libre de humo, en sintonía con otras como San Pablo, en Brasil, que ya lo aplica. Mas allá de las protestas de los fumadores, y del alivio de los fumadores pasivos, está demostrado que estas medidas restrictivas no afectan a las compañías tabacaleras, no amenazan puestos laborales y, por el contrario, alientan un descenso en el consumo que significa para algunos fumadores la posibilidad de abandonar progresivamente el mal hábito, y, en el caso de niños y adultos no fumadores, de disfrutar de un ambiente sano. Entonces, la pregunta es: ¿Por qué el Estado nacional no ratifica el Convenio Marco? El Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT) es el primer tratado mundial de salud pública y entró en vigor el 27 de febrero de 2005. En ese momento, fue firmado por 168 países de los cuales la mayoría lo han ratificado, inclusive los productores de tabaco como Turquía, China, India, o Brasil. Argentina es el único país de Sudamérica que tiene una deuda pendiente de ratificación, que se traduce en un agravamiento de las condiciones sanitarias de la población y que afecta tanto a los fumadores como a los no fumadores, o fumadores pasivos. La evidencia científica avala la preocupación que hoy debiera ser cuestión de estado: recientes estudios han dado cuenta que el humo del cigarrillo eleva el riesgo de padecer enfermedades mentales en adultos sanos. Y en diez años, las tres principales causas de muertes evitables serán por enfermedades cardiovasculares, los ACV (accidentes cerebro vasculares) y la EPOC (Enfermedad pulmonar obstructiva crónica). Todas comparten un factor de riesgo en común: el tabaquismo.
Además de provocar cinco millones muertes por año a nivel mundial, según la Organización Mundial de la Salud el consumo de tabaco genera pérdidas aproximadas en quinientos mil millones de dólares. Unos 700 millones de niños están expuestos al humo de tabaco, sobre todo en el hogar. En nuestro país, datos de un trabajo realizado por el Ministerio de Salud de la Nación, dan un gasto en el 2006 de casi 7 mil millones de pesos que se destinaron a atender enfermedades causadas por el consumo de tabaco.
¿Cuánto se recaudó en impuestos que se aplican a la fabricación y venta de tabaco en el mismo lapso? Unos 4.200 millones de pesos. No sólo se perdió dinero, se estima que en nuestro país mueren por año 40 mil fumadores, y 6 mil vidas se apagan a causa del tabaquismo pasivo. El tabaquismo es una enfermedad adictiva que se grafica en cifras de enfermos, de pérdidas económicas y de vidas. Estamos a tiempo de ratificar el Convenio Marco, y de implementar campañas masivas y sostenidas en el tiempo para ayudar a que los fumadores dejen de serlo. Es preciso dar ese paso importante hacia una mejor calidad de vida. Es nuestro derecho, y nuestra obligación como ciudadanos.
ciudadanos@equilibriosuple.com.ar
Fuente: Diario Perfil
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